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martes, 20 de mayo de 2008

Trágico final

Música: Cold Play/Trouble

Me imagino el estado de shock por el que estaréis atravesando todos los zaragocistas en este momento. Aunque como dice el tópico “no hay consuelo que valga”, lo que toca ahora es aguantar y aceptar lo que viene. Aquí es donde aparece en escena el típico sentimiento de resignación. Resignación, una palabra que nos da pánico tener que pronunciarla, más aún a los fanáticos de un equipo determinado cuando las cosas se tuercen. Aunque, desde mi punto de vista, esta resignación va estrechamente unida a la impotencia: no podemos hacer nada, lo único que queda es buscar el lado bueno de la situación, si es que lo hay, y mirar al futuro –como dice un amigo maño-, pero eso sí, a un futuro mejor, no a uno negro.

Una destitución equivocada

Si analizamos las posibles causas del estrepitoso fracaso del Real Zaragoza cabe destacar en primer lugar la repentina destitución de Víctor Fernández cuando la situación no era tan preocupante. A mi juicio, esta cesión fue el punto de inflexión en la “caída libre” del conjunto maño, ya que se le debería haber otorgado algo más de confianza a Víctor.

El efímero paso de Garitano e Irureta

Ander Garitano fue el encargado de sustituir a Víctor, a mi parecer un cambio incongruente, pues si el técnico maño no estaba cumpliendo los objetivos marcados, la falta de experiencia del ex jugador no se apreciaba como revulsiva. En definitiva, si la cesión de Víctor Fernández fue una decisión meditada, lo propio hubiera sido tener atado un sustituto con garantías. Con la llegada de Garitano al banquillo zaragocista las cosas no mejoraron, por lo que el vasco dejó su puesto a un viejo conocido del fútbol español, Javier Irureta. Sin embargo, ni la figura de éste sirvió para remontar el porvenir del Zaragoza y, quizá para evitar una “tormenta” que cada día se acercaba más, Irureta dejó de nuevo huérfano el banquillo maño. Al final, el que tuvo que pagar el desorden fue la S.D.Huesca, puesto que Manolo Villanova fue el encargado de sustituir a “Javo”. La historia se repitió de nuevo y Villanova no pudo arreglar lo que ya resultaba prácticamente imposible.

El triste final ya lo sabéis, no merece la pena recordarlo. Yo no soy zaragocista, pero como apasionada del buen fútbol, me gustaría que el Real Zaragoza volviera cuanto antes a la élite del fútbol español para poder seguir presumiendo de la alta competitividad de nuestra liga.

¡Mucha suerte y de nuevo a primera!